En los últimos años, el interés por el uso terapéutico de sustancias psicodélicas ha crecido exponencialmente. Sin embargo, una pregunta sigue siendo crucial: ¿Cómo podemos preparar a las personas para estas experiencias profundas y a menudo desafiantes?
La conciencia humana es uno de los mayores enigmas de la ciencia. Aunque sabemos que está relacionada con la actividad sincronizada de millones de neuronas en el cerebro, los mecanismos exactos que permiten esta coordinación aún no están claros.
Un equipo internacional de científicos ha desarrollado una implementación eficiente y accesible del modelo DMF que permite simular la actividad cerebral a gran escala con un costo computacional significativamente menor.
En los últimos años, los psicodélicos han pasado de ser sustancias asociadas con la contracultura y las experiencias espirituales a convertirse en un tema de interés científico por su potencial terapéutico.
¿Qué hace tu cerebro en este momento cuando lees esta nota? ¿Cómo comprende la información y al mismo tiempo advierte tu entorno, percepciones y sentimientos?
Un fascinante estudio publicado recientemente en la revista Fungal Ecology ha revelado que los hongos podrían tener capacidades sorprendentemente sofisticadas para reconocer y responder a diferentes patrones espaciales en su entorno.
Un reciente meta-análisis, dirigido por Jack D. C. Dahan y su equipo, se ha centrado en estudiar la correlación entre los efectos subjetivos de estas sustancias y sus resultados terapéuticos.
Un nuevo estudio publicado por Nature plantea que la psilocibina -la molécula activa de los hongos psicodélicos- reduce la sincronicidad dentro de la red cerebral responsable de la reflexión y el sentido del yo.
Kelan Thomas, farmacéutico especialista en psiquiatría de la Universidad Touro en California es un científico particularmente preocupado por la interacción de los psicodélicos con antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS).
En estados Unidos, al menos cuatro estados evalúan actualmente agregar el trastorno orgásmico femenino (Female Orgasmic Disorder, FOD) como condición calificada para el uso de cannabis medicinal.