Una revisión sistemática del University College London analizó décadas de investigación y concluyó que no existe evidencia sólida que respalde el déficit de serotonina como causa de la depresión. Las implicaciones para el tratamiento y para los pacientes son profundas.
Un nuevo estudio del Journal of Fungi (2026) documenta variabilidad sorprendente en perfiles de triptaminas entre 14 cepas de Psilocybe cubensis, incluyendo diferencias dentro de la misma cepa bajo condiciones de cultivo controladas.
La datura sagrada contiene escopolamina, atropina e hiosciamina — tres alcaloides que producen delirio real, no alucinaciones clásicas. Análisis científico de sus efectos, historia ritual y riesgos toxicológicos documentados.
Una mujer con alzhéimer avanzado recuperó el habla 19 horas después de tomar psilocibina. Analizamos el reporte clínico, sus hallazgos y sus límites.
Un estudio de la Universidad de Jena desvela que Psilocybe e Inocybe corydalina producen psilocibina mediante enzimas sin relación evolutiva, en el primer caso de evolución convergente documentado en el reino fungi.
Un mega-análisis publicado en Nature Medicine integra 11 estudios y 500 sesiones de neuroimagen para identificar los cambios cerebrales que comparten psilocibina, LSD, mescalina, DMT y ayahuasca.
Durante los últimos 50 años, la psiquiatría ha operado bajo la premisa de que corregir un «desequilibrio químico» (específicamente de serotonina) era suficiente para tratar la depresión.
Mientras que los procesos neuronales son observables, medibles y cuantificables, la cualidad íntima de la experiencia, el rojo de un atardecer, la amargura de un desengaño, la textura emocional de un recuerdo, resiste toda objetivación.
A pesar de este creciente interés, la investigación científica se ha centrado predominantemente en la psilocibina y su metabolito activo psilocina, descuidando la riqueza de otros metabolitos secundarios que estos hongos producen.
Un estudio reciente publicado en npj Aging proporciona la primera evidencia experimental de que la psilocibina y su metabolito activo, la psilocina, no solo modulan funciones cerebrales.