Para comprender profundamente como utilizar la psilocibina como una sustancia terapéutica, los científicos han comenzado a necesitar la hoja de ruta genética de la especie y la evolución subyacente de sus compuestos.
En 2019 la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el primer nuevo medicamento para tratar la depresión mayor en décadas.
La intersección entre la psicofarmacología y la salud sexual ha sido explorada en un estudio reciente que arroja luz sobre el potencial terapéutico de los psicodélicos en la mejora de la función y satisfacción sexual.
Desde el sur de Chile, específicamente en Osorno, ha surgido una prometedora startup fundada hace un año y medio que busca dejar huella en la industria de la biotecnología alimentaria.
Este artículo, publicado en la International Journal of Neuropsychopharmacology busca revisar sistemáticamente cómo los agentes psicodélicos clásicos modulan la DMN, explorando sus posibles implicaciones terapéuticas.
AlphaFold se ha posicionado como un cambio radical en la forma en que se realizan estos análisis, ya que su base de datos pública ofrece predicciones estructurales de casi todas las proteínas conocidas.
El trauma cerebral (TBI, por sus siglas en inglés) es una causa principal de discapacidad y está vinculado a trastornos psiquiátricos como el trastorno de estrés postraumático (PTSD), la depresión y la ansiedad.
Los psicobióticos, un término que resuena cada vez más en los círculos de la neurociencia y la psiquiatría, representan una frontera emergente en la comprensión y tratamiento de las enfermedades mentales.
La exploración científica sobre el despertar de la conciencia en bebés y fetos está revelando que este fenómeno crucial podría tener sus raíces mucho antes de lo que tradicionalmente se ha creído.
El estudio ABCD, que sigue a 10,000 niños desde los 9 o 10 años hasta la adultez, se encuentra en una posición única para dilucidar las relaciones causales entre el uso de sustancias y una variedad de resultados asociados.