Durante los últimos 50 años, la psiquiatría ha operado bajo la premisa de que corregir un «desequilibrio químico» (específicamente de serotonina) era suficiente para tratar la depresión.
Mientras que los procesos neuronales son observables, medibles y cuantificables, la cualidad íntima de la experiencia, el rojo de un atardecer, la amargura de un desengaño, la textura emocional de un recuerdo, resiste toda objetivación.
El estudio, publicado en Imaging Neuroscience, combina por primera vez técnicas avanzadas de neuroimagen funcional con mediciones fisiológicas para desentrañar los misterios de la experiencia psicodélica.
Un equipo internacional de científicos ha desarrollado una implementación eficiente y accesible del modelo DMF que permite simular la actividad cerebral a gran escala con un costo computacional significativamente menor.
Los psicodélicos podrían tener un potencial revolucionario en psiquiatría, aunque, hasta recientemente, las propiedades farmacodinámicas de tales compuestos no parecían diferir mucho de las de la serotonina.
A pesar de su uso clínico como anestésico y antidepresivo, el efecto a largo plazo de la ketamina sobre las redes cerebrales sigue siendo en gran parte desconocido.
En el emocionante mundo de la neurociencia, un estudio desarrollado por Brouwer y Carhart-Harris ha irrumpido como un concepto revolucionario en campo de la psicofarmacología: los Estados Mentales Pivote (PiMS)
La conciencia es la lente a través de la cual percibimos e interpretamos el mundo. Engloba nuestros pensamientos, emociones, experiencias y recuerdos, definiendo cómo es ser única y exclusivamente tú.
La neurociencia es una fascinante disciplina científica que se ocupa del estudio del sistema nervioso, con un enfoque particular en el cerebro humano y sus complejas funciones.
La terapia psicodélica ha emergido como una alternativa emocionante en el tratamiento de la salud mental, experimentado un significativo crecimiento en la investigación médica actual.