Robin Carhart-Harris, pionero en la investigación de sustancias psicodélicas, ha dedicado más de dos décadas a estudiar cómo estas moléculas afectan el cerebro y la mente.
El consumo de hongos con psilocibina ha evolucionado con el tiempo y uno de los métodos más interesantes que han surgido entre las comunidades que utilizan estas sustancias es el conocido como Lemon Tek.
Un nuevo compuesto desarrollado por investigadores de la Universidad de California en Davis (UC Davis) podría representar un avance crucial en el tratamiento de la esquizofrenia.
Cada persona experimenta el desequilibrio hormonal de distintas maneras: cambios de humor, fatiga, ciclos irregulares, etc. La ashwagandha actúa con su poder adaptógeno, es decir, como un regulador natural.
Aunque su concentración puede variar considerablemente entre especies, regiones de crecimiento y condiciones de secado, en promedio los hongos secos contienen entre 0.5% y 1% de psilocibina por peso.
A comienzos del siglo XX, la farmacología atravesaba una era de exploración sistemática de los principios activos presentes en plantas y hongos, con la esperanza de encontrar nuevos tratamientos para enfermedades físicas y mentales.
El receptor 5-HT2A es una pieza central en la arquitectura neurobiológica que subyace a procesos cognitivos superiores, percepción sensorial integrada y adaptación evolutiva.
En los últimos años, el interés por el uso de sustancias psicoactivas como el LSD (dietilamida de ácido lisérgico) y el MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina) en el tratamiento de trastornos psiquiátricos ha crecido significativamente.
En los últimos años, el interés por el uso terapéutico de sustancias psicodélicas ha crecido exponencialmente. Sin embargo, una pregunta sigue siendo crucial: ¿Cómo podemos preparar a las personas para estas experiencias profundas y a menudo desafiantes?
Un modelo teórico de 2024 propone que la mielina genera pares de fotones entrelazados capaces de sincronizar neuronas. Qué plantea y qué falta por demostrar.