En los últimos años, el interés por el uso de sustancias psicoactivas como el LSD (dietilamida de ácido lisérgico) y el MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina) en el tratamiento de trastornos psiquiátricos ha crecido significativamente.
Un equipo internacional de científicos ha desarrollado una implementación eficiente y accesible del modelo DMF que permite simular la actividad cerebral a gran escala con un costo computacional significativamente menor.