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title: "Psilocibina y anorexia nerviosa: Presentan el primer ensayo piloto en mujeres adultas"
description: "Psilocibina y anorexia nerviosa resistente al tratamiento. El 47,6% de las participantes alcanzo remision a los 3 meses en el primer ensayo piloto publicado en el British Journal of Psychiatry."
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date: 2026-07-12
modified: 2026-07-12
author: "Carlos Uhart M."
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categories: ["Actualidad"]
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# Psilocibina y anorexia nerviosa: Presentan el primer ensayo piloto en mujeres adultas

De los trastornos mentales con mayor carga de mortalidad documentada, la anorexia nerviosa ocupa de forma consistente el primer lugar. Una persona con diagnóstico activo tiene casi seis veces más probabilidades de morir durante un período determinado que alguien de su mismo sexo y edad sin el trastorno (Arcelus et al., 2011).

La cifra no es abstracta, se traduce en fallos cardíacos por hipopotasemia crónica, en complicaciones multiorgánicas por desnutrición sostenida, en una suicidalidad que duplica la de la mayoría de los diagnósticos psiquiátricos conocidos. Y durante décadas, la psiquiatría ha respondido a ese perfil de riesgo con intervenciones que funcionan razonablemente en casos leves, pero que fallan con frecuencia en los cuadros crónicos y resistentes.

Un estudio piloto publicado en julio de 2026 en [*The British Journal of Psychiatry*](https://www.cambridge.org/core/journals/the-british-journal-of-psychiatry/article/psilocybin-therapy-for-adult-females-with-anorexia-nervosa-pilot-study/1F7A572C32BD84045048704D33112A18) propone una ruptura con ese paradigma. Douglass y colaboradores administraron psilocibina sintética de grado farmacéutico —combinada con terapia psicológica estructurada— a 21 mujeres adultas con anorexia nerviosa resistente al tratamiento.

El resultado, con todas las limitaciones que un ensayo piloto impone, es difícil de ignorar. El 47,6% de las participantes alcanzó la zona de remisión clínica a los tres meses de la intervención, en una muestra donde la duración media de la enfermedad era de 10,8 años.

## La anorexia nerviosa y el fracaso de los tratamientos convencionales

La anorexia nerviosa no es solo un trastorno alimentario. Es una enfermedad con fisiopatología compleja que involucra distorsión del esquema corporal, rigidez cognitiva extrema, ansiedad profunda ante la alimentación y, en muchos casos, comorbilidades depresivas que se retroalimentan con el trastorno principal. Entender por qué los tratamientos actuales fallan en formas crónicas requiere entender primero esa complejidad.

### El tratamiento estándar y sus límites reales

Las guías clínicas actuales —NICE, APA— recomiendan como primera línea la terapia cognitivo-conductual mejorada (CBT-E) y, en adolescentes, el tratamiento basado en familia (FBT o método Maudsley). Ambos enfoques tienen evidencia sólida para casos moderados y para pacientes jóvenes.

Sin embargo, la imagen cambia al analizar la AN en adultos con años de evolución. Los estudios de seguimiento a largo plazo muestran que apenas el 50% de los adultos con AN logra una recuperación plena, mientras que entre el 20% y el 30% desarrolla un curso crónico con escasa respuesta a las intervenciones disponibles (Zipfel et al., 2015).

En cuanto a la farmacología, la situación es más limitada aún. Ningún fármaco cuenta con aprobación regulatoria específica para el tratamiento de la AN en adultos.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina —primera opción en otros trastornos relacionados con la ansiedad— no han demostrado eficacia en la fase activa de bajo peso.

La olanzapina mejora marginalmente el índice de masa corporal en algunos pacientes, pero sin beneficio significativo sobre la psicopatología central del trastorno (Attia et al., 2019).

### ¿Por qué la cronicidad convierte la AN en un problema diferente?

Cuando la AN se mantiene durante más de siete años, los mecanismos neurobiológicos que sostienen el trastorno cambian cualitativamente. La restricción prolongada modifica la función del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, altera el microbioma intestinal en formas que modulan la señalización intestino-cerebro y genera adaptaciones en los circuitos dopaminérgicos de recompensa que hacen que el ayuno sea funcionalmente menos aversivo de lo que sería para una persona sin la enfermedad.

En este contexto, una terapia que actúe exclusivamente a nivel cognitivo sobre los pensamientos distorsionados tiene un efecto techo claro. La tabla siguiente resume el panorama de evidencia para las principales intervenciones disponibles:

| Tratamiento | Evidencia en AN crónica | Estado regulatorio |
| --- | --- | --- |
| CBT-E | Moderada en adultos; baja en cronicidad severa | Recomendación clínica (no fármaco) |
| FBT / Maudsley | Alta en adolescentes; limitada en adultos | Recomendación clínica |
| ISRS (fluoxetina, etc.) | Sin eficacia demostrada en fase activa | Sin aprobación para AN |
| Olanzapina | Mejora marginal de IMC; sin efecto en psicopatología central | Uso off-label |
| Psilocibina asistida (Douglass et al., 2026) | Prometedora en piloto (N=21); sin grupo de control | Investigación experimental |

## Psilocibina y el sistema serotoninérgico

La psilocibina no es un antidepresivo convencional. Su mecanismo de acción primario es el agonismo parcial de los receptores 5-HT2A en la corteza prefrontal, lo cual genera efectos que van mucho más allá de la modulación del estado de ánimo.

Los [mecanismos antidepresivos asociados a los psicodélicos](https://unaneurona.org/anatomia-de-los-mecanismos-antidepresivos-asociados-a-los-psicodelicos/) han sido extensamente estudiados en el contexto de la depresión mayor, pero su aplicación potencial en trastornos con rigidez cognitiva pronunciada —como la AN— responde a una lógica diferente.

### El receptor 5-HT2A y el modelo REBUS del procesamiento predictivo

El modelo REBUS (*Relaxed Beliefs Under Psychedelics*), propuesto por Carhart-Harris y Friston en 2019, sugiere que los psicodélicos reducen la precisión con la que el cerebro pondera sus propias creencias previas frente a la evidencia sensorial nueva.

El cerebro tiende normalmente a confirmar lo que ya cree sobre el mundo y sobre sí mismo, dando más peso a sus modelos internos que a la información que recibe del entorno. La activación de los receptores 5-HT2A interrumpe temporalmente ese sesgo de confirmación, creando una ventana de mayor plasticidad perceptiva y conceptual.

En el contexto de la anorexia nerviosa, este mecanismo es especialmente relevante. Una de las características definitorias del trastorno es la sobreestimación persistente del tamaño corporal y el peso atribuido a esa percepción.

Si el modelo predictivo cerebral asigna un peso desproporcionado a esa creencia distorsionada, una intervención que reduzca temporalmente la rigidez del sistema podría crear un espacio en el que la experiencia corporal real se reevalúe de forma más flexible.

### Rigidez cognitiva y distorsión de imagen corporal

Los estudios neuropsicológicos en pacientes con AN documentan de forma consistente un perfil de rigidez cognitiva por encima de la población general, como menor flexibilidad atencional, pensamiento más categórico y mayor dificultad para actualizar las representaciones mentales frente a evidencia contradictoria.

Estos patrones no son exclusivamente consecuencia de la desnutrición; aparecen también en personas recuperadas y en familiares de primer grado sin diagnóstico, lo que sugiere una base endofenotípica preexistente.

La psilocibina ha demostrado en múltiples ensayos que [reconfigura la actividad cerebral](https://unaneurona.org/como-la-psilocibina-puede-reconfigurar-el-cerebro-para-aliviar-la-depresion-y-la-ansiedad/) en formas asociadas con mayor flexibilidad cognitiva y reducción del pensamiento autorreferencial rígido. Es precisamente ese perfil de acción el que justificó la hipótesis de trabajo del equipo de Douglass.

## El estudio de Douglass et al. —diseño, muestra y protocolo

El trabajo publicado en *The British Journal of Psychiatry* en julio de 2026 es el primer ensayo piloto de diseño prospectivo que evalúa psilocibina asistida con terapia en mujeres adultas con anorexia nerviosa. Su naturaleza exploratoria implica tanto el valor de los hallazgos como sus limitaciones, y entender el diseño metodológico es imprescindible para interpretar los resultados correctamente.

### Quiénes participaron y por qué la selección importa

Las 21 participantes tenían entre 23 y 52 años (media de 32) y llevaban una media de 10,8 años con el diagnóstico activo. Diez años es tiempo suficiente como para haber pasado por múltiples ciclos de tratamiento sin recuperación sostenida. No era una muestra de pacientes con AN en fases tempranas, era una muestra de personas para las que los tratamientos existentes ya habían fallado en repetidas ocasiones.

El perfil demográfico fue homogéneo; el 76% de las participantes se identificó como blanca británica y el 55% tenía formación universitaria de posgrado. Esta homogeneidad —señalada por los propios autores como limitación— hace que los resultados no sean directamente generalizables a poblaciones con menos recursos educativos o de otros grupos étnicos.

### El protocolo de dosificación con COMP360

La sustancia utilizada fue COMP360, la psilocibina sintética de grado farmacéutico desarrollada por COMPASS Pathways. Las participantes recibieron tres sesiones a lo largo de seis semanas, con un intervalo de dos semanas entre cada una. Las dosis siguieron un esquema fijo, 1 mg en la primera sesión (con actividad psicoactiva mínima y función preparatoria), seguida de 25 mg en la segunda y 25 mg en la tercera sesión.

Cada sesión de dosis alta fue acompañada por dos terapeutas entrenados y se enmarcó dentro de un protocolo de apoyo psicológico que integraba elementos de terapia centrada en la emoción, terapia centrada en la compasión y enfoques sistémicos.

El diseño sin grupo de control y con orden fijo de dosificación —prerrequisito de un ensayo piloto de seguridad— impide extraer conclusiones sobre la relación dosis-respuesta o el peso específico del componente psicodélico frente al terapéutico. Para un marco conceptual sobre cómo se estructura este tipo de protocolo, el artículo sobre [cómo funciona la terapia asistida con psicodélicos](https://unaneurona.org/que-es-y-como-funciona-la-terapia-asistida-por-psicodelicos/) ofrece un punto de partida útil.

### ¿Cómo se midieron los resultados?

El instrumento primario de evaluación fue el *Eating Disorder Examination* (EDE), una entrevista estructurada administrada por un evaluador independiente. El EDE es el estándar de referencia para cuantificar la psicopatología del trastorno alimentario y mide cuatro subescalas, restricción alimentaria, preocupación por la comida, preocupación por el peso y preocupación por la figura.

La puntuación media de las participantes al inicio fue de 3,2 ± 1,0. Como medidas secundarias se incluyeron el cuestionario de motivación al cambio (RMQ), escalas de depresión (MADRS), ansiedad (STAI), impresión clínica global (CGI) e índice de masa corporal. El seguimiento se extendió hasta los 12 meses.

## Resultados principales: reducción de síntomas y remisión clínica

El análisis estadístico utilizó modelos de efectos mixtos longitudinales, lo que permitió analizar la trayectoria de cambio a lo largo de todos los puntos de seguimiento, no solo el resultado final. Es un enfoque metodológicamente más informativo que una simple comparación pre-post y permite ver cuándo se produjo el mayor cambio y si se mantuvo en el tiempo.

### Las escalas que mostraron cambio significativo

El EDE mostró una reducción estadísticamente significativa en todos los puntos de seguimiento evaluados. En la visita final (seis semanas post-intervención), la reducción fue de β = −0,96 (p = 0,0001, d = 1,08). A los 3 meses, el efecto fue incluso mayor, β = −1,20 (p < 0,0001, d = 1,09). A los 6 meses, la reducción se mantuvo en β = −1,09 (p < 0,0001, d = 0,98).

Un tamaño de efecto d superior a 0,8 se considera grande en la literatura clínica, y los valores obtenidos superan ese umbral en todos los puntos de seguimiento. Las subescalas con mayor cambio fueron restricción alimentaria y preocupación por la comida, los dominios más directamente vinculados con los comportamientos de restricción activa.

### Remisión clínica y motivación al cambio sostenida

Desde el punto de vista de la significación clínica, el 28,6% de las participantes alcanzó la zona de remisión en la visita final. A los 3 meses, ese porcentaje subió al 47,6%. La zona de remisión se definió como una puntuación EDE por debajo de 1 desviación estándar de la media normativa, es decir, un nivel de psicopatología comparable al de población general sin trastorno alimentario.

El cuestionario de motivación al cambio (RMQ) mostró una reducción sostenida en la subescala de precontemplación hasta los 12 meses (p = 0,0017, d = 0,65). La motivación es un predictor crítico del resultado en cualquier tratamiento de la AN; su mejora sostenida —incluso más allá de la intervención activa— es uno de los hallazgos más clínicamente relevantes del estudio, porque sugiere que el cambio no fue superficial o transitorio.

> Los datos muestran que la intervención fue factible y bien tolerada, con mejoras clínicamente significativas en síntomas de trastorno alimentario, y que el efecto sobre la motivación al cambio se mantuvo en el seguimiento a 12 meses.

Douglass HM et al., *The British Journal of Psychiatry*, 2026

## Perfil de seguridad — lo que ocurrió durante y después del estudio

La tasa de retención fue del 95,2% (20 de 21 participantes completaron el protocolo), lo que indica que la intervención fue tolerada adecuadamente en esta población de alto riesgo clínico.

Los eventos adversos durante las sesiones fueron predominantemente leves o moderados; los más frecuentes fueron cefalea (37,3% de las sesiones) y náuseas (25,2%). Ninguna participante requirió medicación de emergencia durante las sesiones.

El aspecto que merece mayor atención en el perfil de seguridad son dos eventos adversos graves registrados entre los 7 y 9 meses posteriores al estudio, dos intentos de suicidio. Los investigadores los clasificaron como improbablemente relacionados con la administración de psilocibina, dado el tiempo transcurrido y el contexto clínico individual de cada participante. Su comunicación transparente en el artículo es metodológicamente correcta y éticamente necesaria.

Este punto conecta con un debate más amplio sobre el perfil de seguridad de la psilocibina en poblaciones con suicidalidad elevada, que el artículo sobre [psilocibina y prevención del suicidio](https://unaneurona.org/psilocibina-para-la-prevencion-del-suicidio/) aborda desde la perspectiva de la literatura disponible. La AN tiene una de las tasas de suicidalidad más elevadas entre los trastornos psiquiátricos, lo que hace que la supervisión del riesgo durante y después de la intervención sea un componente irrenunciable de cualquier protocolo clínico futuro.

## Limitaciones y lo que este estudio no puede responder

Los propios autores dedican una sección explícita a las limitaciones del estudio, lo que es en sí mismo una señal de rigor metodológico. Las principales son estas.

El tamaño muestral (N=21) es insuficiente para extraer conclusiones definitivas sobre eficacia. Un ensayo piloto cumple su función cuando demuestra factibilidad y seguridad preliminar, y cuando genera las estimaciones de tamaño de efecto necesarias para calcular el poder estadístico de futuros ensayos controlados. Eso es exactamente lo que este estudio hace, pero no puede ir más allá de ese objetivo.

La ausencia de grupo de control es estructural al diseño de un piloto de seguridad de fase temprana, pero impide atribuir los efectos observados exclusivamente a la psilocibina. Las mejoras en el EDE podrían deberse, en parte o en su totalidad, a la atención terapéutica intensiva que acompañó cada sesión, al efecto expectativa derivado de la alta motivación de las participantes, o a la variación natural del curso de la enfermedad en un subgrupo seleccionado.

La homogeneidad demográfica —el 76% blanca británica, el 55% con formación de posgrado— limita la extrapolación a otras poblaciones. Las diferencias socioeconómicas y culturales en la presentación y el tratamiento de la AN son bien conocidas, y los resultados de este estudio no pueden asumirse válidos para todos los perfiles clínicos.

Finalmente, el diseño de orden fijo impide analizar si la dosis baja de 1 mg contribuyó al resultado o si dos sesiones de 25 mg habrían producido el mismo efecto. El artículo sobre [qué sabemos y qué falta por investigar en terapia psicodélica](https://unaneurona.org/investigacion-en-terapia-psicodelica-que-sabemos-que-creemos-y-que-se-necesita-investigar/) contextualiza bien estos límites dentro del campo más amplio.

## Perspectivas clínicas — el camino que queda por recorrer

El siguiente paso lógico para este programa de investigación es un ensayo controlado aleatorizado con diseño adecuado para comparar la psilocibina asistida contra un control activo. El tamaño muestral necesario para detectar un efecto del tamaño observado en este piloto requeriría entre 60 y 90 participantes por brazo, según los cálculos estándar de poder estadístico para los valores d reportados.

La [evidencia en depresión mayor resistente](https://unaneurona.org/psilocibina-en-psicoterapia-efectos-antidepresivos-en-pacientes/) sugiere que la psilocibina asistida puede recorrer el camino regulatorio más rápido de lo que la cronología habitual de aprobación de fármacos haría pensar. La FDA otorgó a la psilocibina la designación *Breakthrough Therapy* para depresión resistente, lo que acelera los tiempos de revisión. Si los resultados en AN se replican en ensayos controlados con mayor potencia, es razonable anticipar solicitudes de aprobación regulatoria en esta indicación antes del final de la década.

Lo que este estudio establece con claridad, independientemente de sus limitaciones, es que la psilocibina asistida es suficientemente segura y tolerada como para justificar esa siguiente fase de investigación. Para una enfermedad en la que el fracaso terapéutico no es una frustración clínica, sino un riesgo de vida, ese es ya un resultado significativo.

## Referencias bibliográficas

- Douglass HM, et al. Psilocybin therapy for adult females with anorexia nervosa: pilot study. *The British Journal of Psychiatry*. 2026. [https://doi.org/10.1192/bjp.2026.10687](https://doi.org/10.1192/bjp.2026.10687)
- Arcelus J, Mitchell AJ, Wales J, Nielsen S. Mortality rates in patients with anorexia nervosa and other eating disorders. *Archives of General Psychiatry*. 2011;68(7):724–731. [https://doi.org/10.1001/archgenpsychiatry.2011.74](https://doi.org/10.1001/archgenpsychiatry.2011.74)
- Zipfel S, Giel KE, Bulik CM, Hay P, Schmidt U. Anorexia nervosa: aetiology, assessment, and treatment. *The Lancet Psychiatry*. 2015;2(12):1099–1111. [https://doi.org/10.1016/S2215-0366(15)00356-9](https://doi.org/10.1016/S2215-0366(15)00356-9)
- Attia E, et al. Olanzapine versus placebo in adult outpatients with anorexia nervosa: a randomized clinical trial. *American Journal of Psychiatry*. 2019;176(6):449–456. [https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2018.18101125](https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2018.18101125)
- Carhart-Harris R, Friston KJ. REBUS and the anarchic brain: toward a unified model of the brain action of psychedelics. *Pharmacological Reviews*. 2019;71(3):316–344. [https://doi.org/10.1124/pr.118.017160](https://doi.org/10.1124/pr.118.017160)
- Carhart-Harris RL, et al. Psilocybin with psychological support for treatment-resistant depression: an open-label feasibility study. *The Lancet Psychiatry*. 2016;3(7):619–627. [https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30065-7](https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)30065-7)
- Davis AK, et al. Effects of psilocybin-assisted therapy on major depressive disorder: a randomized clinical trial. *JAMA Psychiatry*. 2021;78(5):481–489. [https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2020.3285](https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2020.3285)

## Preguntas frecuentes (FAQ)

### 1. ¿Qué dosis de psilocibina se usó en el estudio?

El protocolo consistió en tres sesiones a lo largo de seis semanas. La primera usó 1 mg de COMP360 (psilocibina sintética de grado farmacéutico de COMPASS Pathways), con efecto psicoactivo mínimo y función esencialmente preparatoria. Las sesiones segunda y tercera usaron 25 mg cada una, separadas por dos semanas. Las dosis altas se administraron con acompañamiento de dos terapeutas entrenados en el marco de un protocolo psicológico integrado.

### 2. ¿El estudio demuestra que la psilocibina cura la anorexia nerviosa?

No. Es un ensayo piloto sin grupo de control, con 21 participantes y diseño de brazo único. Lo que demuestra es que el protocolo fue factible y seguro en esta población, y que los síntomas del trastorno alimentario mejoraron de forma estadísticamente significativa. La causa de esa mejora —si es la psilocibina, la terapia combinada, el efecto expectativa o una combinación de los tres— no puede determinarse sin un ensayo controlado aleatorizado.

### 3. ¿Por qué se eligió una muestra exclusivamente femenina?

Los propios autores reconocen esta homogeneidad como una limitación. La AN tiene una prevalencia notablemente mayor en mujeres que en hombres —aproximadamente diez a uno en la mayoría de los registros clínicos—, por lo que una muestra de mujeres adultas representa el perfil epidemiológico más frecuente del trastorno. Esta decisión también reduce la variabilidad hormonal en los datos, pero impide saber si los hallazgos se replican en hombres o en personas con otras identidades de género.

### 4. ¿Cuáles fueron los efectos secundarios más frecuentes?

Los eventos adversos reportados fueron predominantemente leves o moderados. Los más frecuentes fueron cefalea (37,3% de las sesiones) y náuseas (25,2%). Ninguna participante requirió medicación de emergencia durante las sesiones. Se reportaron dos eventos adversos graves —dos intentos de suicidio— ocurridos entre 7 y 9 meses después de finalizado el estudio, clasificados por los investigadores como improbablemente relacionados con la psilocibina dado el intervalo de tiempo transcurrido y el contexto clínico individual.

### 5. ¿Cuándo podría la psilocibina asistida estar disponible como tratamiento para la AN?

No hay una fecha proyectable. El paso siguiente es un ensayo controlado aleatorizado de mayor tamaño muestral —al menos 60-90 participantes por brazo— que pueda confirmar los resultados de este piloto. Si ese ensayo arroja resultados positivos, el proceso regulatorio podría acelerarse dado el estatus de terapia innovadora que la FDA ya ha otorgado a la psilocibina en otras indicaciones. Una estimación conservadora situaría cualquier aprobación regulatoria entre 8 y 15 años desde ahora, dependiendo de la velocidad con la que avancen los ensayos fase II y III.

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