---
title: "La glándula pineal: entre la neurociencia y el mito del tercer ojo"
description: "Descartes la llamó asiento del alma. Rick Strassman propuso que libera DMT en el momento de la muerte. La investigación de Jimo Borjigin en 2019 demostró que ninguna hipótesis era correcta."
url: https://unaneurona.org/glandula-pineal-neurociencia-dmt-mito-tercer-ojo/
date: 2026-07-08
modified: 2026-07-08
author: "Carlos Uhart M."
image: https://unaneurona.org/wp-content/uploads/2026/07/glandula-pineal-dmt-neurociencia-mito.jpg
categories: ["Actualidad"]
type: post
lang: es
---

# La glándula pineal: entre la neurociencia y el mito del tercer ojo

**Una glándula del tamaño de una goma de borrar, ubicada en el centro del cerebro, ha sido durante siglos el objeto de uno de los malentendidos más persistentes de la historia de la neurociencia. Descartes la llamó el asiento del alma. Décadas después, Rick Strassman propuso que libera DMT en el momento de la muerte. La investigación publicada en 2019 demostró que ninguna de las dos hipótesis era correcta.**

## La pequeña glándula que conquistó la imaginación humana

La glándula pineal mide aproximadamente 0,8 centímetros de diámetro —el tamaño de una goma de borrar en el extremo de un lápiz— y se encuentra profundamente integrada en el cerebro. Su nombre proviene del latín pinus: el botánico romano Galeno la denominó kônarion (pequeña piña, en griego) por su forma característica, que más tarde se latinizó como «pineal».

Lo que hace singular a esta glándula dentro de la anatomía cerebral es su asimetría bilateral. Si el cerebro se divide entre sus dos hemisferios, casi todo se refleja simétricamente de un lado al otro. La glándula pineal es una de las pocas excepciones: no se duplica, existe como una estructura única e impar. Esta singularidad anatómica quizás contribuyó a que durante siglos se la percibiera como algo especial.

René Descartes, en su obra Las pasiones del alma (1649), la señaló sin ambigüedad. «Aunque el alma está unida a todo el cuerpo, existe una determinada parte del cuerpo donde ejerce sus funciones más particularmente que en todas las demás», escribió. «Veo claramente que la parte del cuerpo en la que el alma realiza directamente su trabajo es… una pequeña glándula situada en el interior del cerebro.» Esa afirmación no era biología: era metafísica racionalista. Pero la asociación quedó fijada en el imaginario cultural occidental durante siglos.

El psicólogo David Luke, de la Universidad de Greenwich, ofrece una explicación plausible para su atractivo persistente. «Dado que estamos fuertemente impulsados por nuestro sistema de percepción visual, tendemos a percibir que existimos en algún punto del centro de nuestra cabeza», señala Luke. «Se siente como si existiéramos justo donde está la glándula pineal.» Esta intuición fenomenológica, más que ninguna función biológica demostrada, podría ser la raíz del mito.

## Lo que dice la historia y lo que es invención moderna

Hoy circula ampliamente la afirmación de que las civilizaciones egipcia e hindú antiguas atribuían significado espiritual a la glándula pineal, identificándola con el «tercer ojo» o la puerta entre los planos físico y espiritual. Esta idea no tiene respaldo en los registros históricos. No existen textos ni representaciones que documenten que ninguna de esas culturas conociera o vinculara la glándula pineal con funciones místicas.

Lo que sí está documentado es el papel que le otorgaron los griegos. Galeno la estudió anatómicamente en el siglo II d.C. y el pensamiento filosófico griego de la época la asoció con el ingreso de los pneuma —los espíritus o alientos vitales— en el cuerpo humano. Esa idea llegó hasta Descartes y, a través de él, hasta la modernidad. El salto del pneuma griego al «tercer ojo» del discurso New Age contemporáneo es una elaboración del siglo XX, no un legado de las tradiciones antiguas que invoca.

## La función real de la glándula pineal

Al margen del mito, la glándula pineal tiene una función biológica bien establecida y relativamente modesta. Como parte del sistema endocrino, es responsable de producir y liberar melatonina, la hormona que regula el ritmo circadiano o ciclo sueño-vigilia.

El mecanismo funciona mediante señales luminosas. La retina detecta la presencia o ausencia de luz —en particular la luz azul de alta frecuencia, que caracteriza la luz solar diurna— y transmite esa información a la glándula pineal. Cuando la luz disminuye al caer la noche, la glándula aumenta la producción de melatonina para preparar al organismo para el sueño. Cuando la luz reaparece, la producción se frena y el organismo vuelve al estado de vigilia.

Esta dependencia de la señal lumínica tiene una consecuencia directa para los hábitos nocturnos modernos. Las pantallas de teléfonos, tabletas y ordenadores emiten luz azul artificial que la glándula pineal interpreta como luz solar. Al usarlas antes de dormir, se retrasa artificialmente la producción de melatonina y se dificulta conciliar el sueño, un mecanismo que los expertos en medicina del sueño llevan años documentando.

El Dr. Steven Barker, químico analítico y profesor emérito en la Universidad Estatal de Luisiana, señala otra dimensión del vínculo entre la glándula pineal y la espiritualidad que pasa por la melatonina y los sueños. «Dado que pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida dormidos, y ese estado constituye el reino de los sueños, la glándula pineal fue vista como vastamente importante», explica Barker. El sueño genera sueños; los sueños generan mitología; la mitología necesita un órgano donde anclarse.

## Rick Strassman y la hipótesis del DMT endógeno

En 1985, el Dr. Rick Strassman era un recién nombrado profesor asistente de psiquiatría en la Universidad de Nuevo México. Practicante de meditación desde hacía años y con interés en el misticismo oriental, sospechaba que la glándula pineal podría desempeñar algún papel en los estados alterados de conciencia. Su investigación inicial lo llevó a explorar el papel de la melatonina en ese sentido, pero llegó rápidamente a un callejón sin salida.

### El encuentro en Esalen

El giro decisivo llegó en 1987, cuando Strassman presentó una conferencia sobre la glándula pineal en el Instituto Esalen, en California. Al terminar, el etnobotánico y escritor Terence McKenna —quien junto a su hermano Dennis había hecho más que casi nadie por reavivar el interés popular en los psicodélicos— se acercó a él y le recomendó explorar el N,N-dimetiltriptamina, conocido como DMT. Pocas horas después, Strassman vivió su primera experiencia con la sustancia, con McKenna como acompañante.

El DMT es un alcaloide indólico presente en numerosas plantas y, por razones que siguen siendo en gran medida desconocidas, también se detecta de forma endógena en el cerebro y el organismo de algunos mamíferos, incluidos los humanos. Pertenece a la misma familia química que la psilocibina —las [triptaminas indólicas](https://unaneurona.org/tintura-hongos-psilocibios-como-hacer-en-casa/)— y produce, en su forma exógena, experiencias visionarias de extraordinaria intensidad y brevedad.

### La molécula del espíritu

Inspirado por McKenna y por su propia experiencia, Strassman diseñó un estudio pionero en el que administró DMT intravenoso a 60 voluntarios en una clínica del hospital universitario de Nuevo México. Los participantes describieron encuentros con entidades discarnadas de inteligencia superior, en un reino que muchos percibieron como más real que la realidad cotidiana. Strassman publicó sus hallazgos en 2001 en DMT: La molécula del espíritu.

En ese libro, especuló que la glándula pineal podría actuar como centro regulador del DMT en el cerebro y, más radicalmente, que podría liberar una dosis masiva de la sustancia en el momento de la muerte —explicando así la similitud entre los estados alterados inducidos por DMT y las experiencias cercanas a la muerte reportadas en la literatura médica.

Strassman reconoció que no disponía de base biológica para esta afirmación. Aun así, la hipótesis adquirió vida propia en los márgenes de la cultura psicodélica y en los circuitos de internet. Como sintetiza David Luke: «Todo el que leyó el libro, y después todo el que comentó en internet, lo presentó como un evangelio. Se convirtió en un dimethyltrypta-meme.»

## La investigación que desmontó el mito

La neurocientífica Jimo Borjigin, de la Universidad de Michigan, estudió la melatonina para su tesis doctoral. Tras ver el documental basado en el libro de Strassman, contactó con él y con el Dr. Barker para diseñar un estudio riguroso que pusiera a prueba la hipótesis de la conexión entre la glándula pineal y el DMT endógeno.

### El estudio de 2013

En 2013, el equipo publicó un artículo en PNAS que confirmaba la presencia de DMT en las glándulas pineales de ratas vivas, detectado mediante cromatografía líquida con espectrometría de masas en tándem (LC/MS/MS). Era la primera vez que se demostraba la presencia del compuesto en tejido pineal de animales vivos. El hallazgo parecía apuntar en la dirección que Strassman había propuesto.

### El giro de 2019

Seis años después, Borjigin, Strassman y Jon Dean, colega de Borjigin en Michigan, publicaron un segundo artículo en Scientific Reports con resultados que obligaron a revisar la hipótesis. El estudio midió los niveles de DMT en el cerebro de ratas durante un paro cardíaco experimental y detectó efectivamente un pico de la sustancia. Sin embargo, ese mismo pico se registró también en ratas a las que se había extirpado quirúrgicamente la glándula pineal.

La conclusión fue inequívoca. La producción de DMT endógeno durante el proceso de muerte no dependía de la glándula pineal. Alguna otra estructura o mecanismo era el responsable. Además, investigaciones adicionales mostraron que en ese mismo momento de muerte se producen picos equivalentes de otros neurotransmisores, entre ellos la dopamina y la serotonina. Esta última tiene una relevancia particular dado su papel en el sistema sobre el que actúan los psicodélicos clásicos, un vínculo ampliamente estudiado en la literatura sobre [interacciones entre psicodélicos y antidepresivos](https://unaneurona.org/es-seguro-combinar-antidepresivos-y-psicodelicos-guia-de-interacciones-farmacologicas/).

## Por qué seguimos buscando la bala de plata

La historia de la glándula pineal es, en un nivel más profundo, la historia de un impulso cognitivo recurrente: el deseo de reducir la complejidad a una causa única y localizable. El alma de Descartes necesitaba un anclaje físico. El misticismo de Strassman necesitaba una fuente biológica. El mito del tercer ojo necesita un órgano donde residir.

El investigador de DMT Nick Glynos lo formula con claridad. «Existe un fuerte deseo de localizar esta bala de plata, este único mecanismo simple que lo explicará todo», dice Glynos. «Pensamos: debe ser la glándula pineal, el asiento del alma, la estructura clave. Pero cuando piensas en la naturaleza y el universo, nunca es una sola cosa. Se trata de una orquestación compleja de múltiples mecanismos y procesos que ocurren de forma sinérgica para crear la experiencia que tenemos.»

La neurociencia contemporánea confirma ese diagnóstico. Los estados de conciencia, los sueños, las experiencias místicas y los efectos de los psicodélicos emergen de la actividad coordinada de redes neurales distribuidas, no de una estructura anatómica única. La glándula pineal tiene su papel, y ese papel —la regulación del ritmo circadiano a través de la melatonina— es modesto, preciso y extraordinariamente bien documentado. Que eso resulte menos seductor que la hipótesis del asiento del alma dice más sobre la mente humana que sobre la glándula en cuestión.

## Preguntas frecuentes (FAQ)

Las dudas más frecuentes sobre la glándula pineal, el DMT endógeno y los mitos del tercer ojo, respondidas con base en la investigación científica disponible.

### 1. ¿Cuál es la función real de la glándula pineal?

La función principal de la glándula pineal es regular la producción y liberación de melatonina, la hormona que controla el ritmo circadiano o ciclo sueño-vigilia. Detecta la presencia o ausencia de luz a través de señales enviadas desde la retina y ajusta la producción de melatonina en consecuencia. No hay evidencia científica que respalde funciones espirituales, psíquicas o relacionadas con el DMT endógeno.

### 2. ¿Produce la glándula pineal DMT endógeno en humanos?

La evidencia disponible no respalda esta hipótesis. Jimo Borjigin y su equipo detectaron DMT en glándulas pineales de ratas en 2013, pero en 2019 demostraron que el pico de DMT registrado durante el paro cardíaco ocurría también en ratas sin glándula pineal. Esto indica que la producción de DMT endógeno no depende de esta estructura. No se han publicado estudios equivalentes en humanos.

### 3. ¿Qué relación tiene la glándula pineal con el tercer ojo?

La asociación con el tercer ojo es una elaboración moderna, no una enseñanza documentada de las tradiciones egipcia o hindú clásica. Los griegos antiguos sí la vinculaban al ingreso de los pneuma en el cuerpo, y Galeno le dio el nombre kônarion por su forma. René Descartes la identificó en 1649 como el asiento del alma, lo que contribuyó a su aura mística en Occidente.

### 4. ¿Qué propuso Rick Strassman sobre la glándula pineal?

En DMT: La molécula del espíritu (2001), Strassman especuló que la glándula pineal podría regular el flujo de DMT endógeno y liberar una dosis masiva en el momento de la muerte. Sin embargo, él mismo reconoció que no disponía de base biológica para esa afirmación. La investigación posterior de Borjigin no la respaldó.

### 5. ¿Qué le ocurre al cerebro con la melatonina cuando se usa el móvil antes de dormir?

La luz azul de las pantallas imita la luz solar de alta frecuencia. La glándula pineal interpreta esa señal como que aún es de día y retrasa la producción de melatonina, lo que dificulta conciliar el sueño. Los expertos en higiene del sueño recomiendan evitar pantallas al menos una hora antes de acostarse para no interferir con este mecanismo.

## Referencias bibliográficas

- Barker, S. A., Borjigin, J., Lomnicka, I., & Strassman, R. (2013). LC/MS/MS analysis of the endogenous dimethyltryptamine hallucinogens, their precursors, and major metabolites in rat pineal gland microdialysate. *Biomedical Chromatography*, 27(12), 1690–1700. https://doi.org/10.1002/bmc.2981
- Dean, J. G., Liu, T., Huff, S., Sheler, B., Barker, S. A., Strassman, R. J., Wang, M. M., & Borjigin, J. (2019). Biosynthesis and extracellular concentrations of N,N-dimethyltryptamine (DMT) in mammalian brain. *Scientific Reports*, 9, 9333. https://doi.org/10.1038/s41598-019-45812-w
- Borjigin, J., Liu, U., Pan, Y., Pasch, K. A., Singh, U., Karbowski, M., Bhattacharyya, B. J., & Tang, C. M. (2013). Surge of neurophysiological coherence and connectivity in the dying brain. *PNAS*, 110(35), 14432–14437. https://doi.org/10.1073/pnas.1308285110
- Strassman, R. (2001). *DMT: The Spirit Molecule*. Park Street Press.
- Descartes, R. (1649). *The Passions of the Soul*. [Edición digital: Early Modern Texts, trad. J. Bennett, 2010].
- Arendt, J. (2005). Melatonin: characteristics, concerns, and prospects. *Journal of Biological Rhythms*, 20(4), 291–303. https://doi.org/10.1177/0748730405277492
- Luke, D. (2011). Discarnate entities and dimethyltryptamine (DMT). *Journal of the Society for Psychical Research*, 75(1), 26–42.
